Palomas que no se mueven y manos que no sueltan nada
¿Cuánto cuesta caminar?
Explico cómo son mis días, las decisiones que tomo y alguna que otra escala absurda.
¿Cuánto cuesta caminar?
«No puedes pasar, está cabrón el tema hoy», me dijo el guardia sin levantar la vista del móvil, apoyado en el cartel como si llevara allí desde la semana anterior. El cartel decía exactamente lo que esperaba que no dijera: CERRADO POR MANTENIMIENTO. Sin fecha de reapertura, sin explicación adiciona…
El billete de la lancha a La Roqueta costaba ciento cincuenta pesos y el señor de la taquilla me lo dijo mirando hacia otro lado, como si le diera un poco de vergüenza. Lo entendí después, cuando vi que la mitad de los que embarcaban llevaban camisetas de «Acapulco Cliff Diving» y el barco tenía al…
«¿Alguna vez has tenido miedo de volver a casa?», me preguntó ayer una chica de quince años con el flequillo sobre los ojos y esa manera que tienen los adolescentes de soltar preguntas enormes como si fueran normales, como si no importara la respuesta. Yo me quedé callado unos tres segundos de más …
El pelo me queda corto en la nuca y largo del lado izquierdo. No es simétrico. Ayer el barbero asintió con tanta convicción que no supe cómo contradecirle, y hoy, mirándome en el reflejo de una hoja de agave que sí, funciona como espejo si el sol da en el ángulo correcto, confirmo que el corte es e…
El tren de Acapulco sale antes de que el sol decida si va a salir o no, y yo cogí el de las cinco y cuarenta con la chaqueta mal puesta y un café de máquina que sabía a cartón mojado. Pensaba en la ciudad como en un recado: voy, vuelvo, no me complico. Llevo semanas arrastrando esa sensación de que…
Llevo menos de un día en Acapulco y ya me he hecho esa pregunta dos veces. La primera fue en el taxi, hace 6 días (no, espera: eso fue en otra ciudad, en otro golpe; aquí llevo apenas unas horas, llegué esta mañana antes del amanecer con el coche traqueteando y un retrovisor que oscilaba como si le…
Acapulco a las seis y cuarto de la mañana huele a aceite de motor y a algo dulce que no sé identificar, quizás fruta podrida, quizás flores, quizás los dos a la vez. He aterrizado con la oscuridad todavía encima y he cogido un taxi cuyo retrovisor colgaba de un cable pelado, sin espejo, solo el cab…
El agua de la Laguna del Coapinole tiene ese color entre verde y negro que da un poco de mal cuerpo si uno no sabe que es normal en los manglares: no sucia, simplemente oscura, quieta, llena de raíces retorcidas que entran al agua desde abajo como si el barro las estuviera tragando despacio. He lle…
«¿Me grabas un momento?», dijo el más alto de los tres, tendiéndome el móvil como si acabáramos de hablar siempre. Yo estaba parado delante del Mural Ballena, ese animal gigante pintado sobre la pared del malecón que lleva tiempo resistiendo la brisa salada y la acumulación de gente con sombreros d…
Esa es la pregunta que me llevo dando vueltas desde anteayer, cuando me llegó otro cargo que no esperaba y el saldo cayó donde ahora está: cuatrocientos cincuenta euros, más o menos, que en Puerto Vallarta dan para poco si uno no vigila. La pregunta no es retórica. Es una columna de números que rep…
Hay una tortillería en Basilio Badillo que lleva funcionando, supongo, desde antes de que esto fuera un barrio conocido por nadie que viajara desde fuera. No tiene rótulo grande ni web en Google Maps. Tiene un toldo de plástico verde descolorido y una señora que despacha sin mirarte, lo cual me par…