Cero yuanes y una cuenta pendiente en Minzhu Lu
Me desperté antes de las seis, como siempre, con esa luz gris de agosto que entra por la ventana sin pedir permiso y dibuja un rectángulo oblicuo en la cama. La habitación huele a humedad vieja y a algo que podría ser polvo o podría ser la moqueta deshilachada junto al radiador. Me quedé un momento…